16jul10

Qué difícil es el mundo para los gatos. Si no los pisa un coche, se pelean con otro gato, los mata el sádico del vecino, los agarran siete perros hambrientos en la puerta de tu casa… Hasta ahí llegaba la historia hace tres días, el borrador debe estar por ahí. Y seguía con que si esos perros agarraban a mi Micho, los mataba con mis propias manos. Que no me importaba que sean criaturitas de Dios, que los gatos la tienen más difícil y que por lo menos en este barrio no van a hacer mierda ningún gato más, como le pasó al negro, el gato negro del que no sabemos más nada aparte de que mi Micho y el gato del sádico del vecino lo echaron del fondo de mi casa.

Pero Micho se enfermó. En estos últimos dos días empezó a dormir más que de costumbre, a andar rengo, quería comer pero no comía, quería agua pero no tomaba, ni aunque le mostrara cómo lavaba el platito especialmente para la ocasión. Y ayer ya babeaba y no se levantaba de la silla, así que hoy temprano lo llevamos al veterinario. Claro, ojalá fuera tan fácil, porque desde que babeó hasta que lo llevé al veterinario até cabos y busqué qué podría pasarle en internet. Dios obra de maneras misteriosas: le da internet a los psicóticos. Y los psicóticos van y buscan qué puede ser y se encuentran con que no puede ser nada alentador, si tu gato no come y encima babea, andá preparándote. Bueno, algo sé de eso, porque antes de Micho tuve a Pilu (tuve = disfruté su compañía) durante dieciocho años y pasé todo el último año preparándome. Así que lloré toda la noche y me imaginé los escenarios posibles, todos malos ellos, hasta que me dormí.

Ahora estoy escribiendo esto, Micho no se murió. Tiene una llaga (no vengan a este blog buscando fotos de llagas, manga de putos), provocada por algo viral o por una úlcera. El veterinario le dio una inyección y le cambiamos el alimento, pasando del segundo más caro al más caro del mercado, porque io lo valgo, parece decirnos. Comió mucho, tomó agua, hizo pis en el fondo (Micho es un gato salvaje, digamos, para resumir: vivió tres años a la intemperie y luego descubrió mi casa y los diferentes modos de entrar a ella por la fuerza)  y ahora está durmiendo en la silla. No está recuperado, soy pesimista, diría que quedó medio gagá. No sé si se va a recuperar, sobre todo después de leer tantas pálidas en internet.

Así que en eso estábamos, en que qué difícil es este mundo para los gatos: si no los pisa un coche, se pelean con otro gato, los mata el sádico del vecino, los agarran siete perros hambrientos en la puerta de tu casa o se enferman de algo dentro de todas las enfermedades que pueden sufrir. La vida del gato es una vida llena de riesgos; en su casa son reyes, pero afuera le tienen que tener miedo a todo…

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2 respuestas a “”

  1. 1 Rubén

    Si te es difícil ser gato, laburá de otra cosa.

  2. 2 Anónimo

    Romi gato :P

    Raul


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